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Tome medidas contra la diabetes
La diabetes es una enfermedad que va en aumento en
los Estados Unidos, especialmente entre los hispanos, quienes están
entre las personas más afectadas. Los hispanos tienen prácticamente
el doble de probabilidades de padecer diabetes que otras personas
caucásicas (blancas) que no son de origen hispano. En el grupo etario
que comprende a las personas de entre 45 y 64 años, el 14% de los
hispanos tiene diabetes. Entre las personas de entre 65 y 74 años,
más de una cuarta parte de ellas lucha contra esta enfermedad.1
Es verdaderamente uno de los problemas de salud más serios que enfrentan
los hispanos actualmente.
Pero hay buenas noticias. No estamos indefensos frente a la diabetes.
Consumir una dieta sana y realizar ejercicio físico son dos factores
que marcan la diferencia en la forma en que la diabetes nos afecta.
En otras palabras, llevar un estilo de vida saludable nos permitirá
prevenir la diabetes o minimizar sus efectos secundarios negativos.
¡Tome medidas contra la diabetes! A continuación le
decimos cómo:
Infórmese acerca de la diabetes
Esté atento a los factores de riesgo
Alcance un peso corporal saludable
Realice ejercicio físico
Consuma una dieta sana
Estas son las mejores armas para defendernos de la diabetes. Continúe
leyendo para obtener más información sobre la diabetes
y para aprender a controlar esta enfermedad y no permitir que ella
lo controle a usted.
Datos
La mayoría de los norteamericanos de origen hispano tienen diabetes
tipo 2. En la diabetes tipo 2, el cuerpo produce insulina, la hormona
que ayuda al organismo a utilizar el azúcar en la sangre, pero la
insulina ya no produce el efecto deseado y entonces el azúcar se
acumula en la sangre. Los niveles elevados de azúcar en sangre dañan
los vasos sanguíneos pequeños y los nervios. De manera silenciosa
y con frecuencia sin síntomas evidentes, los niveles elevados de
azúcar en sangre causan complicaciones graves: enfermedad cardíaca,
insuficiencia renal, adormecimiento, p?rdida de la visión y mala
circulación en las manos y los pies, que en ocasiones puede tener
como resultado la amputación del miembro.
La diabetes tipo 2 es más común en adultos obesos. Es preocupante
el aumento de la diabetes tipo 2 en niños, debido a un número cada
vez mayor de niños obesos. Según estimaciones actuales, al menos
1 de cada 3 niños nacidos en los Estados Unidos en el año 2000 será
diab?tico. Si la tendencia actual se mantiene, las probabilidades
son aun mayores para los niños hispanos, y cerca del 50% de ellos
tendrá diabetes.1 De hecho, los
niños hispanos tienen 8 veces más probabilidades de desarrollar
la enfermedad que los niños caucásicos (blancos) que no son de origen
hispano.3
Hablamos de estadísticas alarmantes y desagradables, pero de ningún
modo definitivas. Tomar medidas contra la diabetes puede cambiar
esas estadísticas. Reducir su riesgo y el de su familia es el primer
paso.
¿Qué cosas me ponen en riesgo
de padecer diabetes?
Algunos de los factores que aumentan el riesgo de padecer diabetes
son: antecedentes familiares de diabetes, obesidad o sobrepeso,
especialmente con un exceso de grasa corporal alrededor de la cintura.
Los malos hábitos alimenticios y la falta de ejercicio físico
contribuyen a la obesidad. En una encuesta nacional, el 65% de los
hombres hispanos y el 74% de las mujeres hispanas informaron que
realizaban poco o ningún ejercicio físico en su tiempo
libre.2 En un estudio reciente
se documentó que los niños que miran televisión
o juegan videojuegos durante más de dos horas al día
tienen un 73% más de probabilidades de presentar diabetes.3
Ahora averigüe lo que esto significa para usted. Seleccione
la casilla que corresponda en su caso.
__ Tengo un padre, madre, hermano
o hermana con diabetes.
__ Tengo sobrepeso.
__ Mi sobrepeso se localiza
en la parte media del cuerpo.
__ Me han informado que tengo
niveles elevados de azúcar en sangre.
__ Casi nunca realizo ejercicio
físico.
Cuantas más casillas haya seleccionado, mayor es su riesgo.
Si es así, hay mucho que puede hacer para reducir el riesgo
de padecer diabetes o controlar la enfermedad si ya la tiene. Comience
por mantener un peso corporal saludable.
¡Alcance un peso corporal saludable!
Perder tan sólo entre un 5% y un 7% del peso corporal puede reducir
el riesgo de presentar diabetes tipo 2. En una persona de 200 libras,
eso representa sólo 10 libras. Para bajar de peso, las estrategias
clave son comer de manera saludable y realizar ejercicio físico.
¡Realice ejercicio físico!
Propóngase realizar al menos 30 minutos de algún ejercicio
físico que le guste varias veces por semana (y con mayor
frecuencia si está tratando de perder peso): salga a dar
un paseo en bicicleta con familiares y amigos, visite el zoológico
o camine por el parque. No es necesario que se ejercite intensamente.
Todas las actividades cuentan. Las tareas hogareñas, como
pasar la aspiradora, salir a pasear el perro o limpiar las ventanas
son maneras sencillas de mantenerse activo. Haga de los mandados
cotidianos una buena excusa para realizar ejercicio físico.
Usted ya no estará simplemente quitando las malezas del jardín,
¡estará logrando su objetivo de realizar ejercicio
físico todos los días!
¡Consuma una dieta sana!
Muchas personas piensan que "comer sano" significa renunciar
a sus comidas favoritas. No es así. Usted puede disfrutar
de los sabores e ingredientes tradicionales de la cocina latinoamericana
y llevar una dieta sana.
Según la American Diabetes Association, una manera sencilla
de planificar las comidas es "calificar su plato".
Alrededor de ¼ del plato deben ser proteínas
magras como pavo, carne, pescado o huevos.
Alrededor de ¼ del plato deben ser panes/tortillas
integrales, arroz, maíz o frutas como papayas y mangos.
Alrededor de ½ del plato deben ser vegetales (frijoles,
quimbombó, acelga o espinaca).
Las "dietas para diabéticos" estrictas son cosa
del pasado. Las personas con diabetes deben ingerir los mismos alimentos
saludables recomendados para todas las personas. Eso significa elegir
proteínas magras (pavo, por ejemplo); una menor cantidad
de grasas saturadas; y una mayor cantidad de frutas, vegetales y
granos enteros.
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Para facilitar una dieta sana: planifique sus
comidas con pavo
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Agregue pavo a los sándwiches
Pavo envuelto
Comience con rodajas finas de pechuga de pavo asado
Butterball® con 2% de grasa. Añada aguacate
y salsa para agregar color, sabor y nutrientes. Elija
un queso cheddar con bajo contenido de grasa para reducir
las grasas saturadas y las calorías.Utilice tortillas
de harina de trigo integral para incorporar más
fibra a la dieta.
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Agregue pavo a los omelettes...
Tortilla de huevos
Una idea rápida y sencilla para el desayuno:
combine pavo Butterball®, cocido y trozado,
rodajas de cebollas, papas en cubos, chiles verdes y
huevos. Vierta en una sartén. Espolvoree con
queso Jack rayado a la pimienta y sirva chorizo en rodajas.
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Agregue pavo a las sopas...
Arroz
silvestre y sopa de pavo
Una deliciosa sopa cremosa con sobras de pechugas
de pavo Butterball® cocidas, arroz salvaje,
caldo de pollo Butterball® y una mezcla de vegetales.
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Agregue pavo a las ensaladas...
Pavo
Al Fresco sobre hojas mixtas
Como plato principal o acompañamiento, pruebe
esta exquisita ensalada con tiras de pechuga de pavo
fresco Butterball® apenas cubiertas con queso parmesano
y migajas de pan, y tostadas en el horno, servidas sobre
hojas verdes mixtas y cubiertas con rodajas de tomate,
cebolla roja y perejil.
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Tome el control... ¡deliciosamente!
Si mantiene un peso saludable con una dieta sana y ejercicio físico,
usted podrá reducir el riesgo de padecer diabetes y los problemas
de salud asociados con ella. Y recuerde, con Butterball, ¡las
comidas saludables son deliciosas!
Para obtener más información sobre la diabetes, visite:
http://www.diabetes.org/espanol/default.jsp.
Para obtener más información sobre la obesidad y la
pérdida de peso, haga
clic aquí.
Fuentes
1 Centro para el control de enfermedades. http://www.cdc.gov
2 Crespo CJ, Keteyian SJ, Heath GW, Sempos CT. Lesiure-time physical
activity among U.S. adults. Archieves of Internal Medicine. 1996;
156:93-98.
3 Urrutia-Rojas X, Menchaca J. Prevalence of risk for type 2 diabetes
in school children. J Sch Health. 2006; 76(5): 189-194.
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